publicación: 04- 09-2007 |
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SABIA QUE SE PODIAN CLASIFICAR, PERO EL NIVEL |
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por MANU |
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No se imaginan lo que sufrí en esa semifinal contra Brasil. Estuve tenso, grité, insulté. Estaba loco. Por suerte terminé exultante, como les habrá pasado a todos. Es que este tipo de torneos es injusto, y éste fue particularmente muy cruel. Se hizo todo bien, pero si se perdía un partido, el cruce clave, por una mala noche, se borraba todo lo bueno que se había logrado. Vi los diez partidos, no me perdí ninguno. Estoy muy contento por lo que dieron los chicos. Lo dije desde el principio. No tenía dudas de que se podían clasificar directamente para los Juegos de Pekín, pero, soy sincero, no esperaba un rendimiento tan alto. Es difícil que en un campeonato así un equipo gane todos los partidos que juega (no cuento, claro, los dos contra los Estados Unidos, que son distintos). El equipo de nuestra generación, cuando jugó estos torneos en los años anteriores, siempre patinó en algún partido. Le podés ganar a Brasil, sí, pero perdés con Puerto Rico o con Canadá. A nosotros nos pasó que perdimos contra México y contra Venezuela. Tal vez porque sentíamos que al final nos podíamos recuperar, nos relajábamos. Ellos no. No se desconcentraron en ningún momento. Salvo con Panamá, que no se les escapó de milagro, no resbalaron . Lo que más rescato es que mantuvieron algo muy difícil para un equipo que -salvo Delfino, Scola y Prigioni- no tiene tanta experiencia y que conservaron siempre la calma. Nunca se salieron del libreto aunque estuvieran perdiendo por 10 o 14 puntos. Hay que darles todo el crédito, fueron pacientes y resolvieron las cosas con mucha autoridad. Luisito Scola merece un comentario aparte. Lo sabemos desde los Juegos de Atenas. Estaba claro que se iba a convertir en el líder de este equipo, y es el líder del futuro de esta selección. Tiene tres o cuatro años menos que la mayoría de nuestra camada, pero parece más grande porque juega en la selección desde los 19. Por mail, estuve en contacto con él durante todo el torneo y lo llamé para felicitarlo apenas terminó la semifinal con Brasil. Lo que hizo en este campeonato fue enorme. Estoy contento por la selección, pero también por él. Sabe que lo quiero mucho y que lo respeto como el tremendo jugador que es. Estuve sacando cuentas sobre lo que nos vamos a ahorrar de entrenamientos antes de ir a Pekín, aunque también había dicho que no me molestaba jugar el repechaje si nos tocaba. Es más, por un lado podía ser un beneficio, porque los equipos que se clasifiquen allí van a llegar con competencia fuerte y en mejor forma que el resto. Lo que no iba a ser fácil si teníamos que jugarlo era clasificarnos. Los europeos que van a ir a ese torneo van a ser durísimos. Muchos se preguntan si habrá ahora más competencia por el plantel para los Juegos. Lo primero que digo es que no somos tantos los jugadores, pero por supuesto que varios de los chicos que consiguieron la clasificación se merecen una oportunidad. Paolo Quinteros, por ejemplo, es el que rindió más de lo que se esperaba. No sólo por los tiros importantes que metió, mejoró muchísimo en todos los aspectos. Rindió a pleno. Del resto, cada uno aportó lo suyo. Los jugadores de rol, que no son estrellas, rindieron. A Leo Gutiérrez, que metió buenos triples, ya lo conocemos; el Yaca Kammerichs terminó bien arriba el torneo; Matías Sandes le dio mucho al equipo con la defensa y los rebotes; Diego Lo Grippo entró en los segundos tiempos y cambió varios partidos, y el Chuso González también jugó muy bien. Todos me sorprendieron por la manera en la que jugaron. Lo que hicieron es importantísimo; ahora todos vamos a poder defender nuestra medalla dorada de Atenas. Algunos piensan que Estados Unidos va a ser imposible, pero creo que nadie tiene el oro asegurado. Es cierto, a los norteamericanos se los ve más comprometidos, más intensos y preocupados por no volver a sufrir las derrotas de otros tiempos. Sin embargo, me gustaría verlos en un partido en el que pasen dificultades, en el que no metan los porcentajes increíbles que metieron en este torneo. Uno nunca sabe, pero alguna vez les puede pasar que no arranquen ganando por 20 puntos en el primer cuarto. Puede que se cansen de escucharme decir siempre lo mismo, pero nosotros sabemos lo que se disfruta con la medalla de oro en el pecho. Queremos repetir ese momento. Y gracias a lo que consiguió este equipo en Las Vegas, vamos a intentarlo otra vez. |
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